La directiva del
Sevilla Fútbol Club no ha tenido una semana tranquila que se diga, entre el último capítulo de
Juego de Tronos versión hispalense y la derrota en el
Gran Derbi, la situación en Nervión no es la más agradable del panorama.
Después de dos derrotas consecutivas ante
Athletic Club y
Real Betis el sueño europeo sevillista se aleja por momentos, ya que en la tabla ahora mismo son undécimos empatados a 36 puntos con el
Getafe, dos por debajo de la
Real Sociedad.
Ante tal tesitura, el banquillo del
Ramón Sánchez Pizjuán está afilándose y cogiendo forma de
trituradora.
Porque aunque el rendimiento sea mayor que las últimas dos temporadas, desde el consejo del club saben que
Europa está muy barata este año y que los ingresos por entrar a tales competiciones vendrían como agua de mayo a las arcas de la entidad.
Es por ello que las dudas sobre la figura de
Xavi García Pimienta aumentan en el seno sevillista. Los mimbres no son los mejores, pero la gestión de los cambios del técnico catalán viene siendo muy criticada durante el curso.
Eso sí, él dejó claro tras la ventana de fichajes de invierno que le faltaban recursos en su plantilla,
unas palabras que no sentaron bien en la dirección blanquirroja.
Muy lejos queda ya aquella renovación tan viral de la séptima jornada. Ahora, el Sevilla ronda por tierra de nadie y encima le toca recibir al
Atlético de Madrid. La figura de Pimienta queda tocada, y si se llega a hundir, el apellido
Caparrós suena para en vez de tragar veneno, escupirlo en las últimas jornadas.